
Ley de garantía de 3 años: los bienes tecnológicos y electrónicos, tales como ordenadores portátiles, tablets, smartphones, etc, que son susceptibles a averiarse y a no durar muchísimos años, serán sometidos a un alargamiento de la garantía obligatoria, por tal de que el consumidor pueda obtener una mayor durabilidad de éstos.
En un mundo de recursos limitados, es un poco despropósito que estemos haciendo tantos productos de usar y tirar. Una cultura de usar y tirar que empezó a ser muy promovida desde asia, en concreto desde China.
Y es que a la vez esas políticas de usar y tirar acaban generando resíduos y chatarra de miles de toneladas, que luego acaban en un país pobre de África.

Desde casi toda la vida de la humanidad que las cosas solían repararse, saliendo más barato reparar que comprarlo nuevo, hasta finales del siglo XX, donde se popularizó la política de fabricación en masa de productos hechos para usar y tirar, sin pensar en absoluto en la reparación, con lo cual podrían reducirse costes de fabricación pero las materias primas se perderían. ¿Hay algo de ética en eso?
La UE suele estar en el frente de éste tipo de iniciativas progresistas y la ley que se ha aprobado en españa viene de un borrador europeo. A partir del 1 de Enero de 2022 cualquier producto que compres dentro de la UE tendrá 3 años de garantía obligatoria por defectos de fabricación, ampliándose 1 año. Así seguro que los fabricantes se verán obligados a fabricar de forma más robusta y duradera.
Otro aspecto que promueve ésta ley, es la capacidad de reparación de los aparatos. En vez de ser el fabricante, será el cliente que podrá decidir que en caso de fallo del producto, si desea repararlo o sustituirlo por uno nuevo. Otra medida que apuesta fuerte por la sostenibilidad y por la ecología. También va a luchar contra la escasez de materias primas
China y los chinos, que ha sido los grandes abanderados durante muchos años de los productos baratos de usar y tirar, sin recambios ni reparacaciones (ya que así según ellos el coste es cuando más se reduce) – deberán cambiar sus políticas y hacer productos de calidad y más duraderos si quieren continuar vendiéndolos en la UE.

