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En julio de 2024, un fallo significativo en una actualización de software de CrowdStrike afectó a aproximadamente 8,5 millones de equipos con Windows en todo el mundo. Este incidente, aunque afectó a menos del 1% de los dispositivos con Windows, tuvo un impacto considerable debido a la naturaleza crítica de los sistemas involucrados.
El problema se originó a partir de una actualización defectuosa de uno de los sensores de software de CrowdStrike. Esta actualización, identificada como C-00000291, incluía nuevas amenazas recientes en ciberataques. Sin embargo, un error en el código provocó un fallo fatal en el núcleo de Windows, resultando en el temido “pantallazo azul de la muerte” (BSOD)
El fallo causó interrupciones significativas en diversas industrias, incluyendo cancelaciones y retrasos de vuelos, problemas en gasolineras y dificultades en hospitales para acceder a historiales médicos. Microsoft y CrowdStrike trabajaron rápidamente para desarrollar y desplegar un parche, aunque la naturaleza del fallo complicó su implementación inmediata.
Si bien esa actualizacion ha afectado los sistemas operativos de Microsoft, la multinacional de Redmond no se puede considerar culpable sino el sistema que actúa como defensa.
Es un error grave por parte de los responsables de actualizaciones de CrowdStrike, que no debieron hacer todas las pruebas pertinentes antes de publicar la actualización, que obviamente estaba corrupta o con fallos importantes.
Con ese incidente, la empresa de ciberseguridad ubicada en Texas ha perdido más de un 20% de valor en bolsa.
De todas formas, este incidente ha resaltado la vulnerabilidad de los sistemas informáticos globales y ha generado un debate sobre la dependencia de las empresas en unas pocas herramientas críticas para su funcionamiento diario. A pesar de la rápida respuesta, se espera que las repercusiones sociales y económicas continúen sintiéndose en los próximos días.

