
La computación cuántica és la próxima revolución tecnológica y las grandes potencias mundiales (la Unión Europea, Estados Unidos de América y China) están en una carrera por llegar.
Poco sabe la gente corriente de ese tema. Quizás saben un poco gracias a la serie «The Big Bang Theory», o el experimento del «Gato de Schrödinger«, que está vivo y muerto al mismo tiempo, ilustrando el principio de superposición, o de que las cosas pueden tener dos estados difusos a la vez.
Un ordenador cuántico será mucho más rápido que uno clásico. Mientras que el clásico procesa y computa la información a través de bits (unidades básicas de la información, sucesiones de ceros y unos), un ordenador cuántico utiliza bits cuánticos o «cubitos». Los cubitos son cero y uno a la vez, todo valores intermedios hasta que se determina qué son.
También teóricamente pueden entrelazarse y comunicarse los cubitos de información de una forma mucho más amplia y efectiva, por lo tanto eso también multiplica el rendimiento, además de crear conexiones ultraseguras.
Con un superordenador mucho más potente que cualquiera de los actuales se pueden realizar avances muy importantes en muchos campos que requieren gran proceso de datos, inteligencia artificial, resolución muy rápida de problemas muy complejos, etc, y en consecuencia supondría un impulso revolucionario. El sector farmacéutico y financiero son de los que se verían más beneficiados.
La guerra y la carrera por esta tecnología no se vanan, ya que podría decidir la supremacía tecnológica mundial en las próximas décadas, tanto por aplicación de esta tecnología en sectores económicos, como por la ciberseguridad (conexiones ultraseguras). Actualmente la ciberseguridad es una pieza clave en la seguridad nacional de estas potencias. Los futuros ordenadores cuánticos serían tan potentes que podrían descifrar todo tipo de encriptaciones y cifrados de datos actuales, es por ello que serían un gran avance a la vez que un gran peligro.
Así lo calculan los expertos del sector. Empresas y organizaciones de la UE, EEUU y China ya están inmersos en la lucha, y la propia UE o empresas como IBM creen que en 2030 ya habrá ordenadores cuánticos plenamente operativos.

